Henri Cartier Bresson – L’amour tout court

por pessoaficionado


Palabras de Henri Cartier-Bresson

“He estado haciendo fotos desde que era muy joven. No me acuerdo de qué edad tenía. Empecé pintando y dibujando y para mí la fotografía era un medio para dibujar, eso es todo. Un boceto inmediato hecho con la intuición que no puedes corregir. Si tienes que corregirlo, será en la siguiente foto. La vida es fluida y a veces las fotos desaparecen y no hay nada que puedas hacer. No puedes decirle a alguien “ey, por favor, sonríe de nuevo y vuelve a poner ese gesto” La vida ocurre sólo una vez, para siempre.

No me interesa documentar. Documentar es extremadamente aburrido y el periodismo… Soy muy mal reportero y fotoperiodista. Cuando hice la exposición en el Museo de Arte Moderno en el 46, Capa, que era muy cuidadoso me dijo: no debes tener la etiqueta de fotógrafo surrealista. Toda mi formación fue el surrealismo. Y aún me siento muy surrealista pero él me dijo que si te etiquetan de surrealista no vas a llegar más lejos, que no te harán un encargo y que serás como una planta de invernadero. Olvídalo, haz lo que te de la gana, pero la etiqueta debe ser fotoperiodista. Y Capa era extremadamente coherente así que no volví a mencionar el surrealismo, ésa es mi pasión privada. Y lo que quiero, lo que busco, es asunto mío. No soy un reportero. Eso es accidental, un extra. Cuando voy a algún lugar, intento hacer una foto que resuma una situación que maraville, que atraiga la mirada y que tenga una buena relación de las formas, que para mí es esencial. Un placer visual.

Había ritmo, la forma, la cabeza cae aquí, eso va hacia allá. Hay ritmo entre los diferentes elementos. Hay un cuadrado aquí, un rectángulo y otro… ¿Ves? Esos problemas me preocupan. El mayor placer para mí es la geometría que significa estructura. No puedes ir a hacer fotos de formas y figuras, pero es un placer sensual y un placer intelectual cuando tienes todo en su sitio. Es reconocer un orden que tienes en frente. (…) La diferencia entre una foto buena y una mediocre es cuestión de milímetros una diferencia diminuta pero esencial y si tomo la foto desde allí tendrá una distribución diferente que desde allí o allí. Y realmente es un pequeña recolocación con pequeños movimientos lo que estoy haciendo. No estoy saltando de arriba a abajo. Es una relación entre tu nariz, tus ojos, la ventana de atrás y ese mi placer… Establecer esas relaciones. Y a veces no hay foto. No pasa nada, no hay foto.

El fotoperiodismo es el camino de la nada. Bueno, algunos periodistas son escritores maravillosos pero otros ponen un hecho detrás de otro y los hechos no son interesantes. Es el punto de vista sobre esos hechos lo que importa y en la fotografía es la re-evocación de esos hechos.

Las fotografías que me importan son fotos que puedo mirar durante más de dos minutos y es mucho. No hay muchas fotos que puedas mirar una y otra vez.”

CARTIER-BRESSON, Henri (1908-2004)
Nació en Chanteloup, Seine et Marne, Francia. Pertenecía a una familia de la alta burguesía que le inculcó el gusto por el Arte, a sus padres sólo les interesaba la pintura, por este motivo fue educado en el Lycée Condorcet de París. En 1931 después de una larga enfermedad se intereso por la fotografía. La primera Leica la obtuvo en el 1933, con la que conseguía fotografiar al sujeto de una forma discreta sin distraerlo. Su primera exposición la inauguró en 1932 en la Galería Julien Levy de Nueva York, además ese mismo año publicó también su primer reportaje en la revista Vu. Hablando de su técnica jamás recorta los negativos, se positivan completos, sin encuadrar ni cortar nada. Es un fotógrafo que sabe componer con rigor, observando los gestos, las yuxtaposiciones de elementos y dispara en el breve instante en que todo ello crea un conjunto significativo, lo que él define como el momento decisivo.
En 1937 empezó a trabajar para varias revistas y periódicos como reportero gráfico. Fue llamado a filas en 1940, para la Unidad de cine y fotografía del ejército francés, durante la II Guerra Mundial le detuvieron los alemanes durante 35 meses. Después de tres intentos escapó de la prisión de Wuttemberg dirigiéndose a París, allí trabajó para la Resistencia en 1943. Organizó la filmación y fotografió la Ocupación y la Liberación de París. En 1945 dirigió, para la oficina de información bélica de Estado Unidos, el documental Le retour (El retorno). Volvió a Estados Unidos en 1946, donde conoció y fotografió a numerosos escritores y artistas como William Faulkner, Alfred Stieglitz o Saul Steinberg. Destacar como anécdota que en este año asistió a la exposición que el MOMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) le había organizado después de creerle muerto en la guerra. En 1947 junto a Capa, Saymour y Rodger fundaron la Agencia Mágnum y durante veinte años se recorrió todo el mundo siendo considerado uno de los reporteros más importantes de su época. Cartier documentó actos tan importantes como el funeral de Gandhi, la Guerra Civil en China, entre otros… Su primer libro fue publicado en 1952 titulado Images à la Sauvette. En 1955, por invitación expresa del Museo de Louvre de París, fue el primer fotógrafo que expuso su obra allí. Abandonó Mágnum en 1966 volviendo al dibujo y la pintura, aunque siguió con la fotografía. Para él “La fotografía es, en un mismo instante, el reconocimiento simultáneo de la significación de un hecho y de la organización rigurosa de las formas, percibidas visualmente, que expresan y significan ese hecho”. Gracias a las exposiciones del Centro Internacional de Fotografía a partir del 1979 sus imágenes han recorrido todo el mundo. Algunas de sus colecciones son: The Decisive Moment (1952), The World of Henri Cartier-Bresson (1968), Henri Cartier-Bresson (1980), Henri Cartier-Bresson: The Early Work publicado por Peter Glassi en Nueva York (1987).

Muere a los 95 años de edad el día 3 de Agosto del 2004 en su residencia “Le Claux” al norte de Marsella-Francia .